Si dudas de la importancia de “meterte en tu rol”, piensa en esto: ¿Has estado alguna vez en algún evento que recrea hechos históricos que no te eran familiares y regresaste genuinamente sorprendido? ¿Qué fue lo que te impresionó?. Normalmente, no habrá sido la minuciosa atención sobre la “autenticidad del equipo” porqué el novato no sabe lo que es correcto y lo que no. Lo que probablemente te dejó impresionado fue el intento de los recreadores de “vivir su papel”, y hacerte sentir que estabas realmente hablando con un Casaca Roja, un caballero medieval, o lo que fuera. Es este factor de “meterte en tu personaje” el que realmente da “vida propia” a estas figuras históricas.

Lo que sigue son algunas líneas maestras para resultar cada vez más un alemán de 1940. Todo lo que nos aproximemos a “meternos en nuestro personaje” usando las siguientes habilidades determinará cuan convincentes resultaremos ante los que nos observen. Conseguir esto no será fácil, puesto que en algunos casos la actitud “alemana” correcta nos parecerá incómoda. Nos damos cuenta de que los siguientes rasgos son estereotipos, y presentan todos los peligros inherentes a dichas generalizaciones, pero sin embargo hemos hecho esto para ayudar al reenactor. Los manierismos variaban entre las diversas “regiones” alemanas, y serán examinadas más detalladamente en un artículo futuro. Los siguientes rasgos son más o menos válidos para los alemanes en general. 
Un escritor llamado Willi Hellpach compiló lo que él denominó como las “seis características posesivas de los alemanes”. De lo que probablemente no se dio cuenta fue que esos mismos seis rasgos “positivos” fueron también el origen de muchos de los estereotipos negativos:

Energía Creativa.   A gran escala, los alemanes siempre han sido grandes constructores e inventores. A pequeña escala, los individuos alemanes son algunas de las personas más trabajadoras del planeta. De hecho, el corolario negativo de esta característica fue expresada por otro escritor llamado Hermann Eich: "Los alemanes sienten obsesión por el trabajo. No tienen ni idea de cómo disfrutar de la vida." Los soldados americanos que asaltaron posiciones alemanas se sorprendían al encontrar bunkers con puertas correderas, alfombras, paneles y flores sobre la mesa. En otros campamentos alemanes, el Landser había cultivado jardines y tenía pequeñas granjas de conejos, los prisioneros alemanes tallaban trenes a escala en madera. Los alemanes tienen fama de ser trabajadores diligentes y creativos.

Los alemanes raramente estaban desocupados, así que intenta buscarte una ocupación: mejorando el campamento o las trincheras, reparando los uniformes y el equipo, tramitando y revisando documentos, escribiendo cartas, etc…

 

Minuciosidad.   Los alemanes usan mucho una cita que dice: "Wenn schon, denn schon". En español, esto significa que sí hay que hacer algo de todas formas, es mejor hacerlo bien. Parece que los alemanes nunca dejan nada a medias. Son maestros en cuanto a organización y prestan gran atención a los detalles. La implicación negativa de esto, por supuesto, es que son perfeccionistas y quisquillosos. Las características perfectas para el burócrata ideal, que aparece una y mil veces en la literatura germana.

"Wenn schon, denn schon".  Es complicado mejorar en ello. Intenta desarrollar los más pequeños detalles, emulando las características formuladas más arriba, elaborando papeleo administrativo, consiguiendo efectos personales, etc…

Orden.   He aquí otro famoso dicho alemán: "Ordnung muß sein!". ¡Debe haber orden! Son pulcros y todos deben seguir las reglas. La puntualidad es otra de sus marcas de fábrica: los trenes llegan siempre a su hora ¡y pobre de aquél que llega tarde a una cita con un Alemán! Por supuesto, esta obsesión por el orden también tenía su lado negativo.  

Cumplir los horarios de la Kommandantur. Mantener los campamentos, alojamientos y personas ordenados y limpios. Los uniformes descuidados o mal cosidos no deberían tolerarse, lo mismo que las conductas perjudiciales. Ser siempre puntual.

Sinceridad.   Los germanos se enorgullecen de su honor; de manera general siempre cumplen lo que prometen. Incluso Adolf Hitler fue bastante franco cuando le dijo al mundo lo que había planeado cuando escribió su libro “Mein Kampf”. Por otro lado, hay otra famosa cita: “un Alemán nunca cuenta una mentira a menos que se la crea”. Parece que la sinceridad puede también ser interpretada como “inocencia casi infantil”. 

Cuando le digas a alguién que harás algo, da igual que sea a una persona o a una Unidad, debes ser fiel a tu palabra. Sé honesto con los demás.

Lealtad.   Esta es un rasgo que los alemanes han desarrollado casi hasta el punto de autodestruirse. La completa lealtad hacia Adolf Hitler arrasó Alemania en los años 40 y guió a muchos de sus seguidores hasta sus jóvenes tumbas. Las SS incluso tenían como lema : "Meine Ehre heißt Treue": mi honor es mi fidelidad. Lealtad a su organización, familia, Patria y camaradas es una de las cosas que hacen del Alemán un perfecto soldado. En varias ocasiones a través de la historia, sin embargo, los Alemanes han llevado su lealtad a su extremo más negativo: el nacionalismo fanático. Combina ésto con  “firmeza”, y he aquí el Alemán estereotipado que te diría que Alemania y los Alemanes son superiores, sin importar lo que tu digas.

Practica la camaradería: Trata de apoyar a tus compañeros, a tu Unidad y al hobby. Las Unidades deberían estructurarse de manera que ayuden a sus miembros a su vez.

Canto.    A los alemanes les encanta cantar en grupo. A los americanos, cantar casi siempre les parece sentimental y anticuado; cantar tonadas patrióticas es considerado especialmente trillado. Para los oficiales Alemanes de 1940, la ausencia de cantos era un indicador de baja moral. Es sorprendente hasta que punto este aspecto de la vida militar alemana es descuidado por los reenactors, a pesar de su autenticidad y coste relativo (¡nada!). Aprende la canción de marcha de tu unidad y cántala. Puede parecer complicado, pero es importante. Conforme más miembros canten, mejor sonará. 

Actitud hacia la guerra.   ¿Qué mantuvo al Landser luchando incluso después de que la Guerra ya estuviera claramente perdida? Una combinación de tres cosas: su cultura (que casi hizo un fetiche del honor y la lealtad, prácticamente hasta el punto de la autodestrucción), fe ciega y optimismo. Quizá podríamos añadir a esto una pizca de temor, también, a su propio sistema de justicia militar. Incluso aunque el soldado común no siguiera creyendo en la Victoria total, especialmente después de la invasión de Normandía, esperaban algún tipo de acuerdo político favorable; por lo tanto se encontró luchando para ganar tiempo. La guerra en sí misma se aceptaba como parte de la propia vida, y mientras los variados sistemas seguían funcionando, la gente (y los soldados) desarrollaron una actitud de "alles klappt" (todo sigue en marcha), no importa lo amenazante que pareciera el horizonte.

Amor a la naturaleza.   Leemos constantemente que los alemanes son muy aficionados a la naturaleza y a los animales. Los ejemplos son legión; Albert Krupp, el magnate industrial, solía tener una manguera que partía de su despacho en la planta alta de su bulliciosa fábrica hasta un montón de estiércol. Para relajarse y procurarse pensamientos agradables, tomaba un gran bocanada de aire a través de la manguera. Los alemanes que a duras penas conseguían suficiente comida para ellos mismos  tras la Guerra eran vistos dando porciones de su pan racionado a los gansos en los lagos cercanos a Berlín. Hay montones de historias sobre alemanes que llevaban su lealtad hacia sus mascotas enfermas casi a extremos ridículos (para los estándares americanos, en todo caso). Uno de los autores del manual del que se extrajo este artículo hospedó a cuatro jóvenes alemanes un verano, uno de los cuáles era miembro de la Guardia Fronteriza. Él tenía grandes expectativas de conversaciones sobre Historia y temas militares, pero para su decepción, el guardia de fronteras se mostraba más interesado en la mineralogía y el fútbol. Otros dos eran amantes de los árboles y el cuarto sólo quería sacar fotos de ciervos y pasear por el bosque.

Conciencia de clase.   Esta no es una conducta tan admirable, pero se daba mucho en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes lo denominan Stände, y está casi tan arraigada en la cultura alemana como en la británica. La mujer próspera que consideraba debía ser tratada de "Dame" (Dama), estallaría de ira ante el maleducado patán que tuviera la audacia de llamarla “Frau" (Señora). Había algo de resentimiento fuertemente aposentado debido a que la Wehrmacht aceptaba oficiales no pertenecientes a la pequeña nobleza en su seno, siguiendo la doctrina  de “una única clase” de los Nazis. Los oficiales de los estratos más bajos eran conocidos algunas veces con el despectivo acrónimo VOMAG: Volksoffizier mit Arbeiter Gesicht (Oficiales del pueblo con rostro de jornalero).

Cortesía.   Los alemanes parecen tener esto en común con la mayoría de los europeos, al menos en comparación con los americanos. El idioma alemán tiene algunas formulas de cortesía incorporadas, por ejemplo, el uso del “tú” formal (“Sie”) y el informal, que es usado sólo con los amigos más cercanos, niños, familiares y animales: (“Du”). Los alemanes también daban gran importancia a las presentaciones y saludos; algunos observadores americanos comentaron la cansada costumbre de estrechar la mano de todo el mundo tanto al entrar como al abandonar una habitación.

Cigarrillos.  Ya hemos dicho que otra expresión delatora para un alemán era el modo como sujetaba los cigarrillos. En vez de sostenerlos entre los dedos corazón e índice, como un americano, el alemán los sujetaba entre el pulgar y el índice, como se muestra en la foto.

 

Postura.   Una vez mostramos una foto de un grupo de reenactors alemanes a un veterano y su comentario fue el siguiente: “Mira eso, parece un americano, ¡ganduleando con las manos en los bolsillos!”. Ten cuidado con la típica postura informal Americana. La postura normal/tradicional alemana es mucho más vertical.

Chicle.   Los alemanes comentaban frecuentemente –“esos americanos están siempre mascando, mascando, mascando, como si fueran vacas.” De hecho la expresión en argot que usaban los alemanes para esto era "Kaugummifresser".   ¡No mastiques chicle!

Anillo de boda.   Una cosa a tener en mente es que en Alemania, los anillos de boda se llevan en la mano derecha. Durante el noviazgo, sin embargo, el anillo se lleva en la mano izquierda.

Comer.   Los europeos casi siempre sujetan sus tenedores (con los dientes hacia abajo) con su mano izquierda. El cuchillo, la cuchara o una pieza de pan se manejan con la mano derecha.